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8/08/2007

Energía (7): Cambio Climático (Cont.)

En un par de posts anteriores (1) & (2), y en el contexto de mi columna sobre "Expansión Energética", discutí algunos aspectos relacionados con el cambio climático. Algunas adiciones

Adición No. 1: Quienes creen firmemente en el escenario infernal dibujado (con gran éxito taquillero y editorial) por Al Gore, han sido desafiados a que le pongan plata a sus pronósticos. El profesor Scott Armstrong, un experto en técnicas de pronóstico de largo plazo, y siguiendo la noble tradición de Julian Simon vs. Paul Ehrlich, ha examinado los modelos de pronóstico contenidos en el informe del IPCC y ha concluido que carecen de bases científicas. En sus palabras, y refiriéndose al informe del IPCC:

The forecasts in the Report were not the outcome of scientific procedures. In effect, they were the opinions of scientists transformed by mathematics and obscured by complex writing. Research on forecasting has shown that experts’ predictions are not useful. We have been unable to identify any scientific forecasts of global warming. Claims that the Earth will get warmer have no more credence than saying that it will get colder.

Está tan descontento con los pronósticos, desde un punto de vista estrictamente técnico, que (sin ser un experto en el tema) apostó US$20,000 a favor del modelo naive; esto es, que en los siguntes 10 años no habrá variación en la temperatura, medida con parámetros aceptables para ambas partes. Hasta ahora, un 82% de quienes han contestado una encuesta preguntando quien ganará están con Armstrong... Yo, por mi parte, soy uno de ellos y ya voté.

Adición No. 2. Las opiniones sobre la magnitud del problema están muy divididas entre los expertos. Una cita, del Profesor R. Lindzen (Metereología, MIT) :

The public, press and policy makers have been repeatedly told that three claims have widespread scientific support: Global temperature has risen about a degree since the late 19th century; levels of CO2 [carbon dioxide] in the atmosphere have increased by about 30 percent over the same period; and CO2 should contribute to future warming.

"These claims are true. However, what the public fails to grasp is that the claims neither constitute support for alarm nor establish man's responsibility for the small amount of warming that has occurred. In fact, those who make the most outlandish claims of alarm are actually demonstrating skepticism of the very science they say supports them. It isn't just that the alarmists are trumpeting model results that we know must be wrong. It is that they are trumpeting catastrophes that couldn't happen even if the models were right as justifying costly policies to try to prevent global warming."

Otra, del Profesor Kurt Caffey (Geografía, California-Berkeley )

"It is time for remaining skeptics to look at the tear-streaked faces of refugees from New Orleans, as well as the startling map of ice shrinkage around the North Pole, and begin to plan for the future."

Adición No. 3: Este  maravilloso ensayo del Profesor Freeman Dyson, (por lo demás, en uno de mis sitios preferidos en la web). Aperitivo:

When I listen to the public debates about climate change, I am impressed by the enormous gaps in our knowledge, the sparseness of our observations and the superficiality of our theories. Many of the basic processes of planetary ecology are poorly understood. They must be better understood before we can reach an accurate diagnosis of the present condition of our planet. When we are trying to take care of a planet, just as when we are taking care of a human patient, diseases must be diagnosed before they can be cured. We need to observe and measure what is going on in the biosphere, rather than relying on computer models.

7/10/2007

Energía (6): El nuevo Informe de la IEA

La IEA (International Energy Agency) acaba de publicar su nuevo reporte de mercado petrolero a mediano plazo. (Ver informe del NYT)
Punto de fondo: segun la agencia, en 2010 la demanda será uno 590 mil barriles diarios más alta de lo que pensaba en Febrero y la oferta será 1.3 millones de barriles diarios más baja de lo que pensaba entonces. Esto significa que, por la vía de precios más altos, el argumento que hacía en la columna sugiriendo más incentivos y más inversión en Colombia, se fortalece. Y eso que, como lo dice J. Hamilton, el informe no analiza el recorte sustancial que ha tenido la producción en Arabia Saudita...
Aqui va la tabla, con un resumen de los cambios estimados respecto de Febrero en la parte de abajo:

7/09/2007

Observador (2)

Observador ha dicho:

Aunque la jerarquización surgida del ejercicio académico al que usted alude es muy interesante, se me antoja que presenta un falso dilema, pues el calentamiento global, por un lado, y el SIDA, la malaria, la anemia infantil causada por la falta de micronutrientes, e incluso el agua y el saneamiento, por el otro, no son problemas de la misma índole, como tampoco excluyentes.

Muy pronto, una respuesta:
In other words, for every malaria death avoided through Kyoto, I could, with the same amount of money, avoid 20,000 malaria deaths by tackling the problem directly. I would say that, as a ‘generational mission’, as a moral obligation, it lies with us to save 20,000 people rather than saving one.

6/16/2007

Observador

En un excelente comentario a una entrada de mi columna de Junio 7, observador expone 6 puntos importantes. Primero, que yo cometo un error al afirmar que el sistema de cuotas contenido en Kyoto debería ponderar el efecto crecimiento, porque esa ponderación ya existe. Segundo, los Estados Unidos no firman ---dice—porque no gustan de la ponderación. Tercero, que es prioritario encontrar alternativas (no necesariamente bio-combustibles) al consumo de combustibles fósiles. Cuarto, que en la financiación de la investigación en este campo está, quizás, el principal aporte de los países ricos. Quinto, que el desarrollo mismo se ve afectado adversamente por el cambio climático. Sexto, que Colombia no puede poner todos sus huevos en la misma canasta y debe estar atenta a lo que vaya pasando en este tema y tener la flexibilidad de ir adaptándose.
Tiene toda la razón al decir que el sistema de cuotas ya tiene ponderaciones. Cometí una imprecisión y me parece importante para la discusión hacer esta claridad. En lo que si me mantengo es en plantear que cualquier tipo de solución, pero especialmente un esquema como el de Kyoto, es muy costoso en términos de desarrollo económico.
Para defender esta idea, quisiera proponer una tesis muy, pero muy polémica.
Tesis: Si uno tuviera US$50 mil millones para solucionar problemas globales, no debería gastarse un centavo en el tema del calentamiento global. En otras palabras, si bien el calentamiento global causa daño, la relación entre el daño que causa y el costo que implica eliminar (o aliviar) ese daño es mucho más bajo que el asociado a otros líos globales.
Tengo una discusión de muy, pero muy, vieja data con una gran y exigente amiga ambientalista, así que he tenido que estudiar mucho, muchos años, y me complace ver este debate en esta página. Les recomiendo a quienes estén interesados, que consulten el espléndido libro (2004) asociado al llamado Copenhagen Consensus, titulado Global Crises, Global Solutions, editado por Cambridge. Hay un libro más resumido, derivado, que se llama, justamente: How to Spend $50 Billion to Make the World a Better Place. Sobre este librito, dijo el gran lingüista de Harvard, y maravilloso escritor de libros de diseminación científica, Steven Pinker:

The world's staggering problems won't be solved by singing pop songs, denouncing villains, or adopting the proper moral tone, but by figuring out which policies have the best chance of doing the most good. If the world is going to become a better place, it will be because of the kinds of thinking on display in this courageous and fascinating book
El punto de fondo: ponerle “carne” al tema de las crisis globales y sus soluciones. ¿Cómo? La respuesta es fascinante. Un numeroso equipo de expertos (académicos destacados en muchas áreas) escogió 10 temas, entre muchos más, como los más graves. Obvio, el cambio climático está en ese grupo. Luego, encargar a un experto para que analizara en detalle cada uno de los 10 temas, desde un punto de vista de costos y beneficios. En el tema de cambio climático, el autor es William Cline (Petersen Institute). Aunque la publicación del IPCC de 2007 lo deja un poco obsoleto en algunas partes, el paper es magnífico, tiene una amplia reseña de literatura y produce estimativos serios. En mi opinión, contiene una de las más accesibles discusiones sobre el tema de la tasa de descuento relevante para el análisis, aunque al final introduce una tasa de 1.5% sin muchos argumentos, salvo el más obvio: poner una tasa más razonable (al menos intuitivamente) rebaja demasiado los costos estimados. Cada parte tiene dos artículos de “visión alternativa”. En el tema que no ocupa, se trata de Robert Mendelsohn (Yale) y Alan Manne (entonces en Stanford, el profesor Manne falleció en 2006).
Lo más interesante, sin embargo, es la parte final del libro. Con los 10 papers y los veinte documentos alternativos en la mano, se convoca un panel de 8 economistas (3 de ellos son premios Nobel) para que produzcan una lista de 17 “retos” y sus correspondientes líneas de acción. El Ranking establece 4 categorías de propuestas, desde 4 “Muy Buenas” hasta cuatro “Malas”.
La 4 “muy buenas”: (1) Controlar VIH/SIDA;
(2) Proveer micronutrientes para luchar contra la anemia proveniente de la deficiencia de hierro en la dieta de miles de millones de niños pobres en el mundo.
(3) Liberalizar el comercio internacional para permitir a los países pobres competir en igualdad de condiciones en la provisión global de bienes básicos.
(4) Control de la malaria
Ahora los cuatro “malos”
Ultimo lugar: Un impuesto asociado al valor en riesgo de la emisión de gases con efecto invernadero
Penúltimo lugar: adoptar el protocolo de Kyoto
Antepenúltimo lugar: Crear un impuesto óptimo al uso de combustibles fósiles.
Aqui esta la Tabla.....

6/08/2007

Energía (5): Biocombustibles

El siguiente tema energético que, me parece, merece reflexión juiciosa se refiere a los combustibles derivados de recursos renovables, como el maíz, la caña y la palma africana. Aunque, según las cifras que presenté anteriormente, el tema no será importante en la estructura general del mercado (el efecto-precio de la sustitución no parece ser el tema central mirando hacia 2025), lo cierto es que Colombia, junto con muchos otros, es un país entusiasmado con el tópico.
Distinguidos y visionarios inversionistas están en el plan de meterle hombro al empeño de lograr crear la red de producción de materia prima en miles de hectáreas, construir la infraestructura necesaria y poner a funcionar las plantas destiladoras. Yo quisiera plantear solo un punto. Hay muchos más, desde luego, incluyendo:
1. El precio del petróleo para el cual esta industria deja de ser rentable….. algunos lo ubican en US$40 el barril.
2. El monto de los subsidios necesarios para que la industria tome vuelo. En los Estados Unidos se estima que la propuesta del Presidente Bush de producir 35 millardos (billones de ellos) de galones de bio-combustible en 2017 elevará de US$3 millardos actualmente (billones de ellos) a US$30 millardos el monto necesario. En Colombia necesitamos precisión en cuanto a los flujos de recursos que estamos en disposición y en capacidad de entregar pór la vía del presupuesto y del sistema tributario.
3. El tema ambiental: Contrario a la sabiduría convencional, muchas organizaciones “verdes” están fuertemente en contra de esta industria.
4. El tema ético (que, de manera fascinante, ha logrado una insólita coincidencia de visión entre organizaciones fuertemente “neoliberales” y el Presidente Fidel Castro): que tan loable es mover automóviles con comida (caso del maíz).

Pero bueno. Esos y otros puntos los iremos mirando acá con el cuidado requerido. Por ahora, quiero hablar de un tema que no se ha tocado mucho en Colombia, al menos de manera pública…… esto es, publicada.
La relación entre la energía proveniente de combustibles fósiles utilizada y la energía producida por una unidad de recursos renovables es un parámetro clave en el debate. Lo malo es que está en (muy ardua) discusión y no hay consenso entre los expertos, lejos de ello. Los profesores D. Pimentel (Agricultura-Cornell) y T. Patzec (Ingeniería, California-Berkeley) están entre los más radicales escépticos:

Our up-to-date analysis of the 14 energy inputs that typically go into corn production and the 9 invested in fermentation and distillation operations confirms that 29 percent more energy (derived from fossil fuels) is required to produce a gallon of corn ethanol than is contained in the ethanol. Ethanol ftom cellulosic biomass is worse: With current technology, 50 percent more energy is required to produce a gallon than the product can deliver. Investigators differ over the energy value of the by-products of making corn ethanol, but the credits range only from 10 percent to 60 percent. In any event, biomass ethanol is a bad choice from an energy standpoint.

Por supuesto, hay argumentos serios en contra y las pasiones vuelan. Recientemente, según un excelente artículo que vale la pena leer con atención, un molesto funcionario del Departamento de Agricultura, quizás inspirado en nuestros foristas criollos, recomendó a Patzek “devolverse a Polonia”.
Hablando en serio, hay un artículo importante en Science (No. 311, Enero, 2006). Desafortunadamente, salvo el abstract que es gratis, no pude leerlo por su carísima suscripción.
Studies that reported negative net energy incorrectly ignored coproducts and used some obsolete data. All studies indicated that current corn ethanol technologies are much less petroleum-intensive than gasoline but have greenhouse gas emissions similar to those of gasoline. However, many important environmental effects of biofuel production are poorly understood. New metrics that measure specific resource inputs are developed, but further research into environmental metrics is needed.

Síntesis: Colombia, junto con muchos otros países, está entusiasmada con la industria de los bio combustibles. Existen preguntas de tipo técnico y financiero-fiscal que irán escalando a medida que vayamos avanzando y es necesario aportarle al debate --que promete ser apasionante y que obviamente seguiremos desde acá--- la mejor investigación y los mejores datos.

6/06/2007

Energía (4): Cambio Climático

El tema del calentamiento global, en general, y la influencia de emisiones provenientes de la combustión ejercida por la actividad económica, en particular, son parte básica e ineludible de cualquier debate sobre energía en la actualidad. Asi que, empecemos.
Primero, me parece muy importante pensar un poco en el planteamiento reciente de Ma Kai, director de la agencia de planeación China. Según reportes de esta semana:

Unveiling China’s fullest response yet to climate change, Mr Ma said developed countries had an “unshirkable responsibility” to take a lead. He also robustly defended China’s position as the country that will soon be the world’s biggest carbon emitter, offering the familiar line that China needed to continue its development before adopting mandatory emissions cuts.

Y, en concreto,según Deutsche Welle, el Señr Ma dijo:
"The international community should respect the rights of the developing countries and allow them enough space for development. The consequences of inhibiting their development would be far greater than not doing anything to fight climate change,"

Mas claro no canta un gallo. Tiene sentido ¿o no?. En la gestación del "stock" actual de gases generadores de efecto invernadero, poco o nada tiene que ver China. No tiene lógica recortar el crecimiento y el progreso social para aliviar esta externalidad producida por el proceso de desarrollo de las actuales potencias.
Esta actitud, que me parece muy racional, implica que no hay muchas probabilidades de llegar a un acuerdo de recortes voluntarios que involucren al principal usuario de combustibles fósiles de los próximos (largos) años, al menos por el sistema de cuotas que subyace el protocolo de Kyoto. Falta ver, de otra parte, que piensa India. Mi apuesta es que el recorte que por víia de cuotas han acordado filosóficamente muchos países, no va a ser, por tanto, un tema importante a la hora de estimar la función de demanda por petroleo y carbón en los próxiimos años.
Lo que dice el señor Ma, creo yo es lo siguiente: dada la pobreza inicial, la combustión de una dada cantidad de (digamos) residuos fosiles genera más crecimiento y más bienestar en China que en Wisconsin. Por eso sacrificar dicho acto implica mayores costos en Beijing. La asignación de cuotas debería ponderar este efecto y no estar basada en el principio de la rajatabla, igual para todos.

Energía (3): ¿Cual tipo de pico?

La idea de que los incentivos para invertir en el sector energético en general, y en el petrolero en particular, seguirán ahí, por cuanto la demanda seguirá creciendo de manera relativamente vigorosa, mientras que la oferta seguirá encontrando limitaciones, es razonable.
Sin embargo, no creo que en el caso del petróleo, tenga mucho fundamento la versión extrema de la llamada teoria del “petroleo pico” (peak oil). Síntesis de la teoría: las reservas de petroleo alcanzarán un tope y comenzarán a declinar, con importantes efectos globales. En sus versiones más extremas, el pico ya llegó (…..y ya casi llega una profundísima crisis mundial).
Aunque la teoría tuvo sus inicios en los años 50s del siglo pasado, en 1972, en un libro ----un verdadero clásico en la literatura del pánico global, llamado Limits to Growth, publicado por la famosa ONG Club de Roma---- los autores predijeron que las reservas petroleras existentes mundialmente en ese momento se iban a agotar en 20 o 30 años, dependiendo del crecimiento poblacional.
Es decir, estimaron que el mundo se quedaría sin petróleo en algún momento entre 1992 y 2002. Sus herederos en el fatalismo energético nunca faltan, máxime cuando hay suba de precios. Por lo tanto, hoy día este tipo de visiones están en boom.
Conviene ponderar, porque los errores han sido garrafales. Una visión ponderada, que busca mirar las cifras, es la expresada por Ronald Bailey, el corresponsal para ciencias de la revista Reason. Dice Bailey:

The good news is that the peak oil doomsters are probably wrong that world oil production is about to decline forever. Most analysts believe that world petroleum supplies will meet projected demand at reasonable prices for at least another generation. The bad news is that much of the world’s oil reserves are in the custody of unstable and sometimes hostile regimes. But the oil producing nations would be the ultimate losers if they provoked an “oil crisis,” since that would spur industrialized countries to cut back on imports and develop alternative energy technologies.


En su columna, de Mayo de 2006, Bailey cita los resultados que presentó CERA en el otoño de 2005. Vale la pena leer este seguimiento nada halagador que hoy le hace Hamilton a estos estimativos, muy optimistas, de CERA en esa época. Hamilton, empero, concluye algo similar a lo que plantea Bailey:

I can readily grant that if the world's remaining oil were located in peaceful, capitalist democracies, more could be produced. But the fact is, we have no choice but to be counting on oil that is vulnerable to disruption by hurricanes in the Gulf of Mexico, war in the Middle East, and chaos in Africa. And who knows how the games of Venezuela's Chavez and Russia's Putin will ultimately be played out? I am willing to assert with near certainty that somewhere in that group, there will be significant disruptions in oil production over the next five years.


Síntesis
Creo que conviene distinguir dos cosas. Una cosa es un “pico” natural, tema al cual se ha referido el debate. Otra cosa es que hay obvias dificultades de suministro que engendra el hecho de producir crudo en zonas de alta volatilidad política. La evidencia muestra que lo relevante para el análisis a corto y mediano plazo es el segundo factor, no (por ahora) el primero. Eso significa que los incentivos para invertir van a seguir vigentes, el cual es el punto que quiero subrayar.

6/05/2007

Energía (2): Recorrido Gráfico.

He hecho tres planteamientos en la columna: (a) que la inversión ha aumentado en Colombia y ello es un buen predictor de la producción futura, (b) que los incentivos globales a seguirlo haciendo se mantendrán en los próximos años y (c) que Colombia es un destino atractivo para la inversión.
Van algunas cifras para respaldar cada uno.
1. Inversión en Colombia
Un gráfico mostrando la inversión extranjera directa en el sector petrolero en los últimos años.


Ahora la inversión de ECOPETROL, la fuente es la misma empresa.

Y un ultimo Gráfico mostrando la perforación de pozos exploratorios A3, fuente ANH y ECP.


2. Incentivos mundiales (demanda)
El siguiente gráfico se basa en estimativos de largo plazo, medidos en cuatrillones de BTU, para 5 tipos de fuentes de energía. Las cifras las tomo del plan energético 2006-2025, publicado por la UPME.


3. Destino atractivo
Por último, un gráfico que mide percepción de inversionistas, cifras tomadas de una presentación de la ANH, que está en su página.

Expansión Energética (Columna: Junio 7)

Una apuesta: en cinco años Colombia producirá y exportará más petróleo, más gas, más carbón y más electricidad de lo que hace hoy. La apuesta es razonable por varias razones. La más importante: porque el ritmo que ha tenido la inversión en estos sectores en los últimos años carece de precedentes. Segundo, porque seguirán existiendo grandes problemas de abastecimiento a nivel global, asegurando continuidad de incentivos. Tercero: porque en Colombia la actitud hacia la inversión privada es, a diferencia de otros productores, receptiva y respetuosa.
Primero, la inversión extranjera directa en el sector petrolero, por ejemplo, que promedió US$500 millones en 1997-2004, superó los US$1,600 millones en 2006. ECOPETROL de otra parte, ha aumentado en un factor de cuatro sus gastos de capital. Así, por ejemplo, el número de pozos exploratorios perforados, en promedio 10 en 1995-2002 llegó a 57 en 2006 y probablemente supere esa cifra en 2007 (la ANH habla de 75).
Segundo, la demanda va a subir globalmente de una manera muy fuerte. En el caso del petróleo, basta comparar el consumo per cápita en los países avanzados (18 barriles anuales) con el de los vigorosos países emergentes (2.4), para concluir que la tesis es sensata. Y aunque hay todo tipo de estimativos, el consenso es que la oferta está encontrando actualmente y seguirá encontrando en el futuro próximo dificultades para aguantar este ritmo.
Tercero, Colombia sobresale en el ámbito internacional por su actitud hacia la inversión privada. En el caso del sector energético, este hecho se refleja en la percepción de los inversionistas sobre las condiciones colombianas, a su vez traducida en hechos concretos: el número de empresas activas en este sector se ha duplicado en 4 años y el peso del Estado como empresario del sector ha caído –y seguirá cayendo-- a un ritmo que nadie pensaba posible al comenzar la década.
Todo lo anterior indica, pues, que hay un cambio estructural en marcha en Colombia y todo indica, también, que la comunidad internacional está más conciente de ello que nosotros mismos. Ahora bien, en este contexto ---enteramente verosímil--- conviene ir pensando temas de política pública. Un área importante es la política fiscal. Hoy día, lo cierto es que el país carece de los instrumentos necesarios para que un crecimiento importante del sector sea manejado con la visión más deseable a largo plazo.
Primero, la continuidad del auge inversor que hemos observado en estos últimos años es altamente deseable y sería un gran error motivar reversas, discriminando tributaria o regulatoriamente, en su contra. La manera de manejar un potencial auge productor no es bajando la rentabilidad de quienes, años antes, le apostaron al sector y al país bajo unas dadas reglas del juego.
Segundo, la poca normativa que hay en materia de manejo de excedentes en Colombia no es la mejor. Pone el ahorro forzoso de las épocas buenas en cabeza de las empresas. Ello carece de sentido cuando la producción es privada y los mercados de capital disponibles son, en la práctica, ilimitados. Sobre todo en buenos tiempos. A nivel macro, el país termina con un presunto “ahorro”, financiado con más deuda.
Sería sensato que las reglas del juego buscaran que el ahorrador forzoso no sea la empresa, sino el Gobierno. Para ello se define con precisión que es, exactamente, una situación extraordinaria en materia tributaria y de cara a ella se define con igual precisión que se hace con esa plata.
Creo, en síntesis, que los colombianos tenemos un tema importante por delante y que nos conviene iniciar esta discusión con seriedad y en toda su dimensión antes de que se materialicen las enormes apuestas que –por fortuna--- se han hecho para que ello sea así.